Q ver en luarca

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Top 5 cosas que hacer en asturias – guía de viaje

Luarca impresiona por ser una ciudad escalonada entre cabos naturales, con vistas espectaculares. Es conocida como la Villa Blanca de la costa verde asturiana, por el color blanco de sus edificios. Su hermosa Ermita de la Regalina, símbolo de la localidad, fue construida sobre un acantilado, siendo el Cabo Busto un lugar ideal para pasear. Merece la pena conocer su Barrio de la Pescadería y visitar las Casas de los Indianos con un estilo arquitectónico único.
Luarca, capital de Valdés, está situada al norte de España en el Principado de Asturias, a 92 km de Oviedo. Tiene 4.934 habitantes. Es un pueblo escalonado construido sobre promontorios naturales que permiten al visitante disfrutar de un paisaje de gran belleza, que se puede definir con las siguientes palabras: mar, río y montaña. Su ubicación en la costa occidental asturiana la convierte en uno de los pueblos de la cornisa cantábrica con un entorno marino muy característico.
Luarca fue descubierta por el arqueólogo asturiano José Manuel González y se remonta al Paleolítico inferior y medio. Hasta entonces, a través de su larga historia, los romanos, el clero, los mineros, los pescadores y los comerciantes hicieron de este lugar uno de los puertos más importantes del siglo XIV. Fue una época en la que la importación y distribución de sal bajo las órdenes del rey Alfonso IX y la pesca de ballenas eran las actividades más fundamentales de Luarca.

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Cosas que hacer en asturias luarca y cabo busto

Es posible explorar esta hermosa ciudad costera en un día. Desde sus palacios y casas de indianos hasta el faro; hay mucho que hacer en Luarca, un lugar lleno de encanto que no defrauda al visitante. Mención especial merece el Calamar Gigante, que no debemos dejar de visitar porque es un museo único. También se puede continuar la escapada por la cercana localidad de Navia, o un poco más lejos, en dirección este, por Cudillero y Muros Nalón.
No faltan cerca de la villa testimonios de necrópolis tumulares de características neolíticas (La Granda o Piedrafita) o de ocho asentamientos fortificados (el Asedio de los Moros, en Muros, y el Castiecho en Otur, entre otros). Posteriormente, los romanos se interesaron por ellos para explotar astures de oro, dejando una profunda huella de la industria extractiva en la cuenca del Esva, aún visible.
Ya en el año 912 se escribe el nombre de Luarca en un falso diploma del obispo Pelayo, aunque la personalidad de este territorio hasta tomar forma a partir de la concesión, en 1270, de la «Carta fundacional de Puebla de Valdés» por el rey Alfonso X El Sabio. En ese momento la capital valdesana se consagró como el epicentro administrativo definitivo del concejo. Otro hito significativo en la historia local fue la autorización concedida en 1338 para la importación y comercialización de sal, un privilegio en la Edad Media. Como hito en el paisaje valdesano queda la Torre de Villademoros, fábrica y posible origen bajomedieval y anterior llegó a tener vallas y trincheras que la hacían más inabordable.

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Camino del norte, hendaya/irún – santiago 3 (luarca

Construida en torno a una cala en forma de «S» asentada entre escarpados acantilados, el casco histórico de Luarca, su paseo marítimo y el puerto merecen ser visitados. Un pequeño río divide la ciudad en dos, aunque hay varios puentes estrechos que la unen. Sus edificios más característicos son el faro, la ermita de la Atalaya y el cementerio sobre el mar, cortado en la roca a golpe de pico y lugar de descanso final de los restos del premio Nobel Severo Ochoa, natural de esta localidad. El carácter tradicional de Luarca se refleja en sus chigres -antiguas tabernas asturianas-, donde el visitante puede aprender el arte de beber sidra.

Espléndido espacio natural de cabo bustu en asturias, españa

El río Negro serpentea continuamente en su último tramo. No es una ría al uso. El río sí se une al mar, pero no lo hace abiertamente, parece introvertido, y a base de rodeos, curvas y recodos, finalmente acaba desembocando en el Cantábrico en una especie de suspiro.
En esta villa, denominada por su encanto como la Villa Blanca de la Costa Verde, se diferencian claramente dos zonas. El casco antiguo alberga los barrios más antiguos y tradicionales, todos de origen medieval, como La pescadería, La barandilla y El Camboral, que rodean puerto e iglesia como un gran anfiteatro. Hacia el interior, y en ambas orillas del río, encontramos la Luarca más contemporánea estéticamente hablando. Surgida en el siglo XIX, es actualmente el lugar que concentra la mayor parte del comercio. De un lado a otro de la ciudad podemos llegar a cruzar hasta siete puentes sobre el río. Comunican diariamente los dos lados de un casco urbano que, sin más pistas, podría ser un lío pero que en el fondo es sencillo, con gran simetría en sus formas.

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